Añoraba estas tardes la verdad, terminar de trabajar y toda la tarde para dedicarme a lo que mas nos gusta. Esta primera tarde y tras la vuelta a la normalidad postvacacional tranquilamente en el jardín un Edmundo de Montecristo, con cafe y magdalena y un disco que me encanta. Decir que el café y la musica buenisimo pero en tanto en cuanto al puro me ha desesperado completamente no tira, toca reencender y además quema desparejo, para mí un puro sobrevalorado y muy caro para lo que es en sí, no creo que vuelva a fumarlo hasta pasado un buen tiempo, pero como dicen por ahí la intención es lo que cuenta y ha sido una muy buena tarde. Muy buenas fumadas y espero volver con un puro que realmente valga la pena. Saludos!
Hola. En mi caso llevo poco tiempo, me inicié en la primavera por lo q hasta ahora he disfrutado de las fumadas siempre al aire libre desde mi pequeña terraza en un piso de ciudad. A veces leo algo o veo algún capítulo de los mineros de Alaska q están buscando oro en el canal Discovery (acabo agotado de ver las putadas q les ocurren...) pero sobre todo me gusta fumar a solas, sintiendo el tiempo pasar contemplando el cielo azul de Madrid. Tengo amigos fumadores de tabaco, pero no de puros y aunque les invito gustoso no he logrado q ninguno se pase a este arte y las fumadas rápidas del cigarrillo q hacen me distraen, pues lo q más me gusta del puro es el relax q produce su lenta y pausada fumada. Total, q prefiero hacerlo solo. Al menos hasta ahora, pero me queda mucho tiempo por delante para ir regulando mis habitos. Saludos!
Ahora hace veinticuatro horas que fumé mi primer puro en condiciones. Un Partagás serie d nº 5, (robusto). Para el momento escogí anís dulce del mono, algo de hielo y un libro de Ira Levin: “Los niños del Brasil”. Tema aparte soy más goloso que un gato de hostal, así que probablemente el sábado o domingo repita a la sobremesa o al anochecer. Fue una experiencia muy buena y el libro y el robusto una maravilla.
Hace cosa de un año leí un libro de Ira Levin, se llamaba "Un beso antes de morir", me gusto pero no me calo mucho. Respecto a lo de goloso reconozco que soy otro pecador como tú PD: Ya me contaras que tal ese Nº5 a mí me gusta mucho pero personalmente prefiero el D Nº4.
Hola Soprano. Un saludo amigo. Pués poco puedo decir, pues he "desembarcado" en esta afición hace poco. Me aventuro a escribir que le he sentido al Partagás un aroma y sabor al paladar y papilas gustativas a tostado y a recio... algo de cuero tal vez, no así ningún afrutado. Sin duda era lo que buscaba para el momento y para empezar en "mi primera vez". En cuanto a lo de maridarlo con anís del mono, es porque desde siempre me ha atraido el anís dulce; sin embargo tal vez un Ron Amazonas hubiera sido más idoneo. Estos tres días estoy preparandome otra fumada para el viernes y estoy entre el Montecristo Petit Edmundo, el Petit Robusto de hoyo de Monterrey o si tengo suerte el Short Churchill de Romeo y Julieta, (del cual he leido buenas reseñas). En cuanto al libro del señor Ira Levin, diré que me está gustando muchisimo, ya en su momento me fascinó la pelicula de 1978 protagonizada por Gregory Peck y Sir Laurence Oliver. Ira Levin parece ir al grano cuando escribe y eso me gusta. Un saludo y buenos humos.
Un petit de Hoyo de Monterrey es una buena elección, el otro día tuve un encontronazo con un Edmundo de Montecristo y no quiero ni recordarlo. Buenas fumadas!
Lo que siempre digo. La "fumada" es algo personal. Hay personas que prefieren solitario, y otras en compañía; personas que lo acompañan con licor y otras sin licor. Pero lo importante es que se disfrute
Hace poco he probado a maridar con Licor Café Galego un Partagás Serie D nº4 y me ha parecido espectacular.
Siguiendo en la línea de mi último mensaje, me ha dado por los licores macerados. Mi referencia son los licores gallegos que toman como base el aguardiente de orujo que los 'galego falantes' denominamos caña. Es muy común que cada familia haga su propio licor macerado de forma casera; los más frecuentes y típicos son el Licor Café, la Guínda (licor de guindas) y la Caña de Herbas (aguardiente de hierbas). En su receta aparece el azúcar y suelen ser muy dulces, pero yo disfruto de las versiones más light. Podemos añadir a este trio el Aguardiente de orujo en sí mismo y la caña tostada (caña de herbas a la que se le añade un almibar ligeramente caramelizado). Con estos licores se puede establecer un juego muy interesante. Los sabores y aromas, a mi parecer, casan perfectamente con los cigarros, potenciando las notas coincidentes o aportando otras nuevas a modo de complemento. Para quien no los haya probado intentaré asociar sabores y aromas a cada licor. - Licor Café: Café, café, café... Aunque hay recetas que incluyen canela, vainilla, naranja, chocolate; yo me quedo con el elaborado a partir de café puro de primera calidad ligeramente azucarado. - Guinda: Este licor cuando se guarda unos años sabe a madera, procedente del hueso de las guindas. Es como tomarse la esencia de un guindo y recuerda al cedro. Tiene notas afrutadas, de lo que no es hueso, y se completa la receta con canela en rama y nuez moscada entera. Espectacular. - Aguardiente de herbas: es el resultado de añadir hierbas aromáticas a la destilación del orujo de uva. También se puede hacer macerando las mismas en el aguardiente o combinando los dos métodos. Los botánicos pueden ser muy variados y también sus proporciones. Los más usados son: menta, hierba luisa, coriandro, hinojo, romero, oregano, tomillo, canela, nuez moscada, camomila, regaliz. - Caña tostada: variedad de aguardiente de herbas a la que se le añade almíbar ligeramente tostado. - Caña: Aguardiente de orujo. Se obtiene de las destilación del bagazo de uva después del prensado para obtener vino. Es la esencia de la vid. Aromas a madera, a uva, a frutas, a flores; mil matices al aire retozando en la viña. Para maridar los cigarros prefiero el Licor Café y la Guinda pero me estoy acercando peligrosamente al aguardiente puro. Saludos