"El libro del buen fumador de habanos" de Zino Davidoff

Tema en 'Biblioteca y Archivo' comenzado por Villodre, 11 de Agosto de 2015.

  1. Villodre

    Villodre Torpedo

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    Conocido como El rey del habano y el embajador de los cigarros, Zino Davidoff supo, como su amigo Alfred Dunhill, partir de un pequeño comercio y acabar formando una multinacional en el sector de los artículos de lujo más allá del tabaco.

    Su librito, escrito junto a Gilles Lambert (el "negro", imagino, autor de algunas novelas y guías de arte), figura siempre en las listas de lectura de aficionados al cigarro. Su lectura es amena e igualmente válida en su mayor parte de lo que lo fuera en el año de su edición original en francés y en inglés, 1967. Se le atribuye el mérito de ser el primer "manual" que trata de forma sistemática nuestra afición, aunque quería comentar en esta entrada las discrepancias que he podido encontrar con lo que tenemos entendido sobre fumar.

    Decir, lo primero, que simpatizo mucho con Davidoff y su tratamiento del comercio además de notarse que siente verdadera pasión por el tabaco. Encontré el tabaco y nunca más me faltó otra cosa en la vida, llegó a decir y lo cierto es que si bien le dio todo al tabaco, también es cierto que el tabaco le procuró fama, prestigio, mucho (muchísimo) dinero y el respeto de sus coetáneos. Me parece utilísima la descripción de los aspectos básicos de los cigarros que hace y aunque obviamente el libro ha envejecido, sigue resultando una lectura provechosa y que recomiendo encarecidamente a los lectores del foro.

    No obstante lo que me gustaría comentar aquí son algunas discrepancias y hasta fallos que veo en comparación a las opiniones mayoritarias de los aficionados.

    Una de las primeras cosas que me sorprendió, aunque no sea la primera vez que lo lea, es que Davidoff desaconseja directamente fumar el último tercio del cigarro llegando a decir que su amargor y carga de alquitrán lo hace indeseable. Es cierto que hay cigarros y cigarros, alguno me he encontrado incluso yo en mi corta experiencia que el último tercio es desagradable de fumar (tal vez intentara purgar demasiado tarde), pero de ahí a por sistema descartar el último tercio de un cigarro me parece excesivo. Es famoso el caso de Sir Winston Churchill, que descartaba los puros a la mitad, muy en consonancia con su carácter pero no lo es menos el de Groucho Marx, que aseguraba en su biografía Groucho y yo que cuando podía se los fumaba hasta quemarse los dedos. También los chupaba de forma inmisericorde.

    Otra cosa que me sorprende muchísimo es que el señor Davidoff afirma que se puede colegir el sabor de un cigarro (de un habano, puesto que el libro hay que avisar no habla prácticamente de otros cigarros) por el color y la composición de su capa, llegando a unir aquellos con una capa oscura con sabores fuertes y penetrantes o hablando de cigarros "de una capa casi verde" suaves y exquisitos para el mercado norteamericano sobre todo, que parece despreciar. De eso quería hablar más adelante. Por sólo citar un ejemplo, en el El mundo del habano se afirmaba taxativamente que el color de la capa no determina ni afecta de forma alguna al sabor de un cigarro, parecer repetido hasta la saciedad en la opinión de muchos aficionados y en obras de referencia.

    Se pueden comentar otras cosas discordantes de este libro, como la insistencia en perpetuar el mito de las torcedoras alisando las hojas sobre sus muslos desnudos (no sé que queréis que os diga peeeero... nunca le he visto la gracia al asunto, sobre todo si en lugar de una torcedora te toca un señor con mucho vello) o algunas de las batallitas que narra Davidoff. La famosa anécdota de los tres españoles, por ejemplo o la de Bismarck evitando una turba pidiéndole fuego de forma autoritaria a un transeúnte.

    Insisto que, pese a ello, recomiendo leer este libro pero ¿qué opináis de lo que os reseño aquí?
     
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  2.  
  3. xamban

    xamban Corona

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    Personalmente es un libro que quiero leer debido a una reciente admiración hacia Davidoff, ya que es un hombre ucraniano pero metido de lleno en un mercado generalmente de latinoamericanos, cubanos , república Dominicana y Nicaragua pero entro de lleno llevando su marca hasta mucho más como son sus perfumes.
    me dejas con curiosidad de sobre que trata la anécdota de los 3 españoles y Bismark
     
  4. Villodre

    Villodre Torpedo

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    No tengo el libro a mano, pero te haré una torpe traducción de una web donde la veo en inglés:

    LOS TRES ESPAÑOLES

    Tres españoles, desconocidos para mí, me asombraron profundamente un día en mi tienda de Génova. "Muéstrenos", dijo uno de ellos, "sus mejores capas". Abrí varias cajas y ellos fumaron durante un rato en silencio. Cada uno escogió una selección diferente. Entonces el primero abrió los ojos y dijo "Capa de Viñales, tabaco de Palacios" (nota: Palacios era el dueño de Hoyo de Monterrey). El segundo: "capa de Viñales, tabaco de San Luis". Y el tercero: "Capa de Isabel María, tabaco de Semi Vuelta".

    Eso fue todo lo que dijeron. Se marcharon encantados llevándose varias cajas. Jamás volví a verlos. Pero la absoluta certeza de su identificación me impresionó tan fuertemente que en mi siguiente viaje a Cuba, comprobé lo que dijeron. No se equivocaron. Jamás conocí semejantes conocedores. Probablemente no hay otros tan expertos.

    Esta anécdota da la idea del grado de sensibilidad que puede obtenerse. Reconocer la plantación de donde se ha obtenido la hoja fermentada es un milagro. Pero identificar un buen cigarro, uno torcido por un experto, es la tarea de todo fumador ilustrado.

    BISMARCK

    Existen multitud de anécdotas sobre Bismarck y su afición a los cigarros, relacionadas siempre con sus maneras arrogantes pero atrevidas, a veces contra quienes son más arrogantes aún que él. No puedo referir literalmente la que cuenta Davidoff, pero es similar a muchas que existen sobre el gran estadista alemán. Dice que Bismarck, en uno de los vaivenes del poder (probablemente cuando ejercía de ministro), se encontraba dando un paseo cuando distraídamente se percató de que en torno a su caballo se iba formando el germen de una turba nada feliz con sus políticas sociales. Encontrándose solo, Bismarck meditaba sobre qué plan de acción seguir para evitar un conflicto y pronto lo encontró. Con aire autoritario, sacó un cigarro de su bolsillo y se dirigió a uno de los espectadores del inminente altercado que se encontraba más retirado, pidiéndole fuego. El hombre no supo cómo reaccionar, pero no era propio negarle fuego a alguien de la posición de Bismarck y con aire de mansa aquiescencia procedió a encender el cigarro que le tendía el político. Aquella demostración de autoridad, dice la anécdota, bastó para callar a los agitados transeúntes, que permitieron el paso del caballo de Bismarck.

    Davidoff usa esta anécdota para ilustrar que, según su parecer, no se debe pedir fuego a un desconocido porque de ello puede derivarse una actitud de sumisión. En un acontecimiento social, lo razonable es que cada uno lleve sus propios instrumentos para fumar y que el anfitrión disponga de forma comunal algunas cerillas, encendedores y cortapuros a disposición de sus invitados para ahorrar molestias.

    Mi historia favorita de Bismarck y el tabaco es otra: dicen que durante la guerra contra Austria, Bismarck no se encontraba seguro de que el devenir de la batalla fuera tan positivo como deseaban hacerle creer. Como preguntarle directamente al general Moltke, oficial al mando del ejército prusiano, no iba a servirle de mucho; decidió hacer un pequeño experimento:

    Las cosas empezaban a pintar bastante mal. Confieso que empecé a sentirme no poco nervioso. Miré a Moltke, que permanecía en silencio sentado sobre su caballo, indiferente a lo que acontecía a nuestro alrededor. Pensé en probar si realmente estaba tan tranquilo como aparentaba. Cabalgué hacia él y le pregunté si podría ofrecerle un cigarro, viendo que el general no estaba fumando. Me respondió que efectivamente se alegraría mucho si tuviera la amabilidad de compartir uno con él. Le presenté abierta mi petaca, donde había dos cigarros: un habano de gran calidad y otro cigarro más bien mediocre. Moltke los miró e incluso los palpó con cuidado, comprobando su factura y con lenta deliberación escogió el habano.

    "Excelente" dijo con compostura.

    Esto me tranquilizó en grado sumo. Razoné que si Moltke podía permitirse dedicar tanto tiempo y atención a elegir entre dos cigarros, es porque realmente no iba tan mal la cosa como creía. Y, de hecho, unos minutos más tardes oímos la artillería del Príncipe, observamos los movimientos confusos en las posiciones austríacas y la batalla estuvo ganada".


    La fuente de esta historia es una recopilación de los artículos del periodista del New York Times Carl Schurz, llamada Bismarck as seen by Carl Schruz: Some entertaining stories of Germany's great Chancellor Figure in the reminiscence of the Statesman-Journalist. Por cierto: el propio Schurz fue embajador nuestro (por España) de los Estados Unidos de América, revolucionario, general de la Unión y periodista entre otras muchas cosas. Tuvo una vida casi más interesante que la del propio Bismarck.
     
    Última modificación: 11 de Agosto de 2015
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  5. xamban

    xamban Corona

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    Mil gracias villodre me parecen unas anécdotas que te dejan perplejo, la de los 3 españoles, muestra como alguien puede ser tan experto en algo que le gusta y junto a las otras muestra cual importante puede ser el simple hecho de fumarte un cigarro. Personalmente Bismark es un personaje que aprecio mucho debido a sus frases como:"las leyes son como las salchichas, es mejor no ver como se hacen" pero mi favorita ( y además es algo que se confirma día a día ) es " España es el País más fuerte del mundo, siempre ha tratado de destruirse a sí mismo, pero nunca lo ha conseguido"
    Eso demuestra que los españoles estamos hechos de otra pasta.
     
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  6. Orologi

    Orologi Corona

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    Respecto al color de la capa, particularmente, soy de la opinión de que la capa oscura me brinda sabores más intensos. Siempre que puedo, elijo el más oscuro. Y tengo un amigo que dice saber «de buena tinta» que el sabor salado de algunos puros se debe al sudor de los muslos de la torcedora o a que estuvo bañandose en el mar antes de ir al trabajo...

    La reseña es de lo más interesante. Enhorabuena
     
    Última modificación: 10 de Agosto de 2017
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  7. Wificor27

    Wificor27 Belicoso

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    Interesante lo del salado, prefiero imaginar a una tremenda cubana..., que ir más allá de lo aconsejable.

    Saludos.
     
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  8. Pablo Javier Sevilla

    Pablo Javier Sevilla Aprendiz

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    Orologi:
    Decile a tu amigo que disfrute los puros... y que lea el Foro.
    Eso del sabor salado por los muslos o el baño de mar...
    Pura tontería sin sentido...
     
  9. Orologi

    Orologi Corona

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    Evidentemente forma parte de las leyendas de la vida... Lo que sí es cierto es que he fumado puros salados y no me resulta desagradable, más bien lo contario. ¿Alguien puede dar una respuesta veraz al respecto? ¿Puede deberse a la fase de curado de la hoja?
     
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